Venir a Israel con un programa de MASÁ es decidir abrir un mundo de posibilidades. Es estar abierto a conocer diferentes culturas, encontrarse con personas que jamás creías poder conocer, es mirar el mundo desde otra perspectiva.
En lo personal vine porque necesitaba grandes cambios en mi vida, estaba muy atascada en la rutina y me costaba cambiar mi visión de las cosas, abrir más la mente. Estar lejos de tu cotidianidad y tu zona de confort, viviendo entre personas que no hablan tú mismo idioma y que cargan con diferentes aprendizajes y experiencias de vida es algo que no tiene nombre.
Acá siento que puedo experimentar la total libertad, decidir qué quiero para mi vida, y tener tiempo para disfrutar de todas las cosas que me hacen feliz. Cada momento acá vivido es único y muchas veces inesperado. Por último quiero decir que esta experiencia sin duda me está ayudando a crecer, a conocerme mejor y mirar el mundo con otros ojos.
Espero que todos tengan la posibilidad de abrirse al mundo y tener este tipo de experiencias.
