Claire Motola (25 años) México

Claire Motola (25 años) México                                

Familia y Aventura

Mi nombre es Claire Motola, tengo 25 años y soy de Monterrey. Durante varios años había tenido el deseo de ir a Israel y estar en Tierra Santa. Al escuchar de los programas de Masa, Sary Fainsod fue muy amable en recomendarme un programa llamado Maslul Ishi. Me interesó mucho ya que tiene una fórmula especial: Elige lo que quieres hacer - ¡Y házlo!

Escogí vivir en Tel Aviv, estudiar Hebreo intensivo en un Ulpan, hacer labor social y tomar clases de cocina. Maslul Ishi me encontró un gran Ulpán y clases de cocina con chefs increíbles. Ya que cada clase de cocina era en Hebreo, esto fue una oportunidad para mí de aprender nuevo vocabulario en la cocina y conocer más de ingredientes y especias nuevas.

En mi voluntariado cada semana iba a un centro de apoyo para la tercera edad.  El programa se llamaba “Adopta a un abuelito” donde 3 veces por semana ibas al centro o a la casa de un abuelito (a) que adoptabas para pasar tiempo con ellos y conversar.

Tuve la dicha de adoptar a una abuelita llamada Estrella, de Bulgaria que tenía 100 años de edad y era sobreviviente del Hashoa.

Estrella era una mujer muy alegre y con un corazón joven. Me hablaba en Ladino (Español antiguo de Bulgaria y de Turquía) y en Hebreo, y yo usaba mi Español y un poco de Hebreo para conversar. Conforme iba aprendiendo más Hebreo en el Ulpán, más nos entendíamos. Mi experiencia más memorable en Israel fue el sentido de la familia. Estrella me adoptó como un miembro de su familia y de manera sorpresiva, tuve la inolvidable experiencia de encontrar también a familia biológica  en Israel, que no sabía que tenía, ¡Y pasar Pesaj con ellos!

Al final de mi programa, también asistí a un Seminario de Liderazgo de Masa en Jerusalem, donde conocí al Presidente Shimon Peres y que 500 participantes fui una de las escogidas en hacerle una pregunta.

El vivir en Israel me hizo ver la vida desde otra perspectiva, y también disfrutar de todas sus bellezas en mis cinco sentidos: Su olor a especias de zaatar y ajonjoli,  sus sabores a pan y vino dulce, sus paisajes rojas de amapolas de terciopelo que florecen en la primavera. La música y sonido hermoso del idioma hebreo, donde cada palabra es una experiencia nueva.

El subir a las montañas de la ciudad dorada y de color perla de Jerusalem como lo hicieron nuestros antepasados y regresar a donde empezó todo. Es ahí, en el susurro de la montaña donde sólo se escucha el canto del viento  en el desierto, es donde podemos escuchar esa voz interior y hacer nuestra conexión con D-s. Podemos ver nuestro “Masa”, nuestro viaje en la vida y tener esa certeza que aunque cada camino es diferente, nuestro principio y final es el mismo.

En mi experiencia con Masa aprendí a disfrutar más de la amistad y escuchar las historias de vida de mis compañeros, compartiendo culturas de nuestros diferentes países, la comida y los idiomas. El escaparme de la rutina diaria e ir a un país nuevo me ayudó a conocerme más y a definir mi identidad, lo que soy y el camino que quiero tomar, y de vivir la vida en su plenitud. Creo que si no me hubiera decido tomar esta pausa en mi vida, no hubiera sabido con exactitud lo que quería lograr. Ahora lo sé.

Además de los eventos culturales y excursiones, los programas de Masa te dan la oportunidad de escapar de la rutina y salir en una aventura de reencontrarse con uno mismo y con sus raíces. ¡Así que los invito a que vivan la aventura! ¡Respiren, vivan y experimenten Israel al máximo!

Estrella (100 años) con quien voluntarié en mi programa de Masa.

 

 

 

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