Carta abierta de un padre satisfecho del Movimiento Reformista en EE.UU (NFTY)
Como padre judío, estar con mi hija mientras ella experimentaba Israel fue sin dudas una enorme recompensa por 17 años de shabat familiares, por ir a buscarla en auto al colegio judío durante años, llevarla a hacer su Bat Mitzvá, pagarle los campamentos y pernoctadas del NFTY. Estar con ella en una clase de Historia Judía al amanecer en Masada, el compartir lágrimas al caminar con ella a través de Yad Vashem, el verla reír y bailar alegremente con adolecentes israelíes, el oírla describir las emociones que sintió en el Muro de los Lamentos, todos sirvieron para dar validez a los valores familiares por los que trabajamos a lo largo de su vida. Que ella pueda estar en una asombrada por el esplendor de la ciudad vieja de Jerusalén, que saque conclusiones acerca de la terrible vida de sus bisabuelos en Europa Oriental y verla estudiando el legado de Golda Meir e Itzjak Rabin en la Knéset, me ayudan a entender el lleno de la vida judía que se conecta con Israel.
¿Estuvimos preocupados por su seguridad? ¿Qué padre no lo estaría? ¿Contuvimos la respiración cuando salió con sus amigos en auto con un chofer sin experiencia? ¿La interrogamos sutil o suavemente cuando pidió ir a una fiesta? ¿Acaso no escuchamos el típico “¿por qué hacen tantas preguntas?” cuando ella está haciendo planes? Siempre queremos saber quién, qué, dónde y cuándo. Éstas fueron, obviamente, preguntas formulamos y que fueron contestadas antes de comprometernos con la experiencia de Rachel en Israel. Las respuestas fueron completas y sinceras, para nada endulzadas para hacer del asunto de seguridad más ligero.
Los profesionales responsables de la seguridad y bienestar de los chicos están dedicados a una meta: hacer con absoluta certeza que los estudiantes estén seguros y se sientan bien y que los padres estén bien informados. Incluso con el aumento de las hostilidades desde la Intifada los programas tienen un récord de seguridad y se nos aseguró que así permanecería para la experiencia de Rachel. Durante mi visita tuve varias oportunidades para observar la actitud tomada por los coordinadores en cuanto a asuntos de seguridad y las respuestas fueron siempre firmes y consistentes.
Durante el período de Rachel en Israel ella NO:
· Conduce o es conducida por otro que no sea un profesional en un bus alquilado que es inspeccionado completamente antes de cada viaje.
· Sale sola con amigos que nosotros no conocemos.
· Está nunca sin supervisión adulta.
· Toma, o fuma o usa sustancias ilegales (causas para una inmediata expulsión del programa).
Ella si está:
- Disponible para contacto las 24 horas al día, 7 días a la semana.
- Limitada solamente a experiencias seguras, aprobadas por el programa.
- Sólo con otros adolecentes que estén tomando seriamente la experiencia y fueron preparados para tener responsabilidad personal.
- Viviendo su judasímo en una forma que no lo puede hacer en otro lugar que no sea Israel.
A pesar de las repetidas promesas seguimos siendo unos padres preocupados, aunque no más de lo que estaríamos si ella estuviera en casa, y menos debido al cuidado y a la preocupación que presencié durante mi visita. La preocupación que tenemos ha sido dejada como secundaria debido a la experiencia que puede cambiar la vida de Rachel en su experiencia en Israel. El hecho que Rachel se irá de casa el año que viene para ir a la Universidad es seguro. Que ella siga comprometido a una vida judía completa, es menos seguro. Si continúa practicando el judaísmo, involucrada en Hillel, cuidando el shabat, viviendo una vida judía y valorando su relación con judíos una vez que salga de casa, daré mucho del crédito a su experiencia en Israel.
Israel nunca estuvo con más necesidad de apoyo de lo que está ahora. Para Rachel, el tener a un vendedor en la calle Ben Yehuda agradeciéndole una y otra vez por visitar, el ver los negocios y las cafeterías vacías, el hablar con israelíes que están tan agradecidos por el apoyo a pesar de que la recesión económica ha dado a Rachel la certeza de que está haciendo una Mitzvá por el judaísmo y el pueblo judío. Estoy seguro de que los futuros líderes de la comunidad judía están siendo formados en gran parte por estas experiencias. También estoy seguro que ella guardará esta experiencia en Israel cerca de su corazón y lo recordará como un momento que la marcó para toda la vida. Como padre, el haber compartido Israel con mi hija me permitió ser parte de ese momento. ¿Cuán seguido una oportunidad así nos llega? Cuando somos preguntados por otros, “¿Cómo permitiste que tu hija esté en Israel?”, mi respuesta ahora es simple: “Como podría no haberlo hecho...”.