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El "gustito" de Pardés me dió ganas de más.
Por Jennifer Lustig Singer. Llegué a Pardés por primera vez en el verano del 2000 luego de la graduación del college. Durante ese mes de intenso estudio, comencé a interiorizarme en el estudio de las leyes del Shabbat, la mujer y las Mitzvot, el Jomesh y la Mishná . Ese estudio creo en mí un deseo de aprender más acerca de mi legado judío y de nuestras tradiciones. Dejé Jerusalén ese verano sin saber cuando regresaría a Pardés o a utilizar mis nuevos conocimientos para aprender los textos bíblicos, pero esas experiencias quedaron por siempre dentro de mi corazón. Mi único verano en Pardés me dió la posibilidad de conocer amigos para toda la vida, uno de los cuales me presentó a mi futuro marido a los pocos meses de haber regresado a Boston, durante una cena de Shabbat. Pero lo más importante, mi verano en Pardés despertó en mí el deseo de aprender más.
Ahora me encuentro aquí en Jerusalén, nuevamente en Pardés; preguntándome las mismas preguntas, buscando en las mismas fuentes. Recién ahora veo el mundo como una persona diferente, a través de otros ojos. Ahora cuando leo las fuentes, las veo a través de los ojos de una persona con un título universitario, un marido y un fuerte compromiso con el judaísmo.
Recuerdo mi primer día en Pardés, sentada en el Beit Midrash esperando conocer al staff, haciendo nuevos amigos y comenzando a reencontrarme con mi "yo" judío. El momento más impactante del día fue cuando el Director David Bernstein pidió a la clase mirar los libros del Beit Midrash. David dijo que esos libros eran nuestro legado, nuestras tradiciones, sin importar cuánto las observásemos. Esos libros le pertenecen a cada uno de los judíos.
Ése es el momento que llevo conmigo cada vez que entro a Pardés, mi pequeño lugar en la ciudad más santa del mundo. Cada vez que me canso de estudiar gramática hebrea o cada vez que me siento frustrada por no entender los complejos comentarios de Rashi, busco en mi bolsillo y saco mi tarjeta "salga de la cárcel", y me doy el tiempo y la paciencia de empezar de nuevo. Soy simplemente una judía caminando tranquilamente dentro de las paredes de ésta sagrada escuela, siguiendo los pasos de mi pueblo. Nuevamente he llegado a casa.
Original de Boston, Massachusetts, Jennifer Lustig Singer tiene un BA en Ciencias Politicas de la Universidad Brandeis y un Máster en Administración Urbana y de Medio Ambiente de la Universidad Tufts.
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