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Maslul Ishi - Siguiendo nuestros sueños
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Maslul Ishi - Plan Personal Programa MASA Israel
“Maslul Ishí es una elección personal y es lo que está bueno del programa, que es flexible y uno hace su vida y construye su entorno de la manera que quiere.” Magdalena Goldín, 25 años, Argentina.

Maslul Ishí, un exitoso programa del Movimiento Kibutziano, significa Plan Personal. Como su nombre lo dice, el programa se adapta a las necesidades de cada participante. El programa puede iniciarse a lo largo de todos los días del año y la duración del mismo varía entre 5 y 10 meses, según la elección de cada persona. Nurit Gershon, la coordinadora del programa nos explica: "Maslul Ishí comenzó hace un año y medio, por la posibilidad que brinda MASA a los distintos organizadores de presentar y ofrecer programas a los chicos de la diáspora para que vengan a Israel. Y en forma espontánea se fueron recibiendo algunos pedidos, de chicos que no encontraban un programa adecuado a ellos en el catálogo de MASA y querían hacer algo que tenía que ver con algún sueño personal en Israel."

Este año hubo 90 participantes en Maslul Ishí, 80% de ellos de Latinoamérica. Y todos se enteraron de boca en boca por amigos que habían estado en el programa y lo recomendaron. "Nosotros siempre decimos que si a cada participante de Maslul Ishi le preguntas amigo de quién eres, al final llegarás al primero de todos," dice Nurit.

¿Cuál es la visión de Maslul Ishi?

“Lo que nosotros queremos con el programa es lograr dos cosas esenciales: primero respetar la individualidad de cada persona y sus sueños; entender cómo quiere vivir esta temporada en Israel, y darle la oportunidad de hacerlo en el campo en que esta trabaja o estudia, o la forma de vida que el participante quiere tener. Respetar si el participante quiere vivir solo, si quiere vivir con otra gente, si quiere vivir en Jerusalén o en Tel Aviv o en un kibutz o en una comuna. Es decir que abrimos la posibilidad de elegir y que cada uno se busque en Israel su  propio camino. Y en segundo lugar es un programa que es lo más cercano a la experiencia de un olé jadash (nuevo inmigrante). Cuando uno llega a Israel empieza a rearmar su vida. Y es lo que hacen los chicos de Maslul Ishi. Es ser independiente pero estar acompañado al mismo tiempo, porque los apoyamos mucho, les facilitamos las cosas, estamos constantemente en contacto con la persona para ver qué necesita, cómo se le puede ayudar, si está haciendo lo que él quería, si no, si hay que cambiar, etc."

Nos encontramos con tres participantes de Maslul Ishí para que nos contaran lo que están haciendo en el marco del programa, Anat Bierman de Venezuela, que llegó a Israel en marzo de 2007, Magdalena Goldin de Argentina, que llegó en diciembre de 2006 y Rafael Zoldan de Ecuador, el más reciente que llegó a Israel a principios de junio de 2007.

Anat se recibió de medicina en Venezuela y decidió venir a Israel a estudiar para dar la reválida del título y poder ejercer la profesión aquí una vez que hiciera aliá, que era una idea que tenía en la cabeza hace tiempo, y en el tiempo que tiene libre estudia hebreo en el ulpán Gordon de Tel Aviv. "Mi objetivo, además de conseguir la reválida, es poder mientras tanto hacer una pasantía en el área de pediatría que es la que más me gusta, en un hospital espectacular que es el Schnaider de Petaj Tikva, que se ocupa solamente de niños. Y obviamente eso me va a servir también para aprender el hebreo técnico, del idioma médico, y para que me conozcan también para poder hacer un postgrado luego. Por ahora no pude conseguir que me acepten para la pasantía, pero sigo intentándolo."

Magdalena llegó a Israel primero para realizar un programa especial corto llamado Masá al Galil para ayudar a la recuperación del norte del país y cuando este terminó, comenzó a averiguar cual era la posibilidad para quedarse y tener otro tipo de experiencia en Israel, y así se contactó con Maslul Ishí. Deseaba realizar una pasantía acorde a sus estudios de Ciencias de la Educación y a su interés en fomentar un clima de amistad entre niños árabes y judíos. Magui cuenta que "yo también estudio hebreo en el ulpán Gordon, y trabajo en una escuela de Yaffo, al sur de Tel Aviv. La escuela es del estado y queda en un barrio pobre, donde viven familias árabes y judías y nuevos inmigrantes. Entonces trabajo con niños de 9 años que después del colegio se quedan para clases de apoyo en inglés. La pasantía la coordina el instituto de investigación Yaffo que también promueve actividades recreativas en lo que se conoce como la educación no formal para integrar a la población, y es una suerte de contención y de apoyo escolar al mismo tiempo. Hacemos actividades y todo en inglés. Es una población integrada porque el objetivo es de coexistencia, y para mí es un tema existencial hoy por hoy, en la política actual israelí."

¿Cómo es la relación con los chicos?

"Es muy linda," dice Magdalena. "Entre ellos se llevan muy bien, se enseñan palabras de hebreo a árabe y de árabe a hebreo. A veces los puntos de disidencia son de encuentro. Y en muchos casos las diferencias se reparan, porque todos son habitantes de este mismo territorio y tienen más cosas en común de lo que ellos creen. Con lo cual, es muy lindo. Y a veces el inglés funciona como mediador. Yo creo que es un proceso que vale la pena apostar en él, hay mucho allí para ganar, sobre todo en los niños y jóvenes, que no tienen por qué criarse en un ambiente de hostilidad. Cuando termine allí, en la segunda parte del programa voy a hacer MARVA que es un entrenamiento básico militar de dos meses y bueno, supongo que voy a tener un pantallazo general de la sociedad israelí."

Maslul Ishi Plan Personal Programa MASA Israel

Anat a la izquierda, Rafael en el medio y Magdalena a la derecha de la foto.

Rafael terminó sus estudios en comunicación publicitaria y fotografía y está pensando en realizar un post grado en algún instituto de diseño en Israel. Este año le va a servir para buscar opciones y averiguar más del tema. "Ahora estoy haciendo un voluntariado con los bomberos del norte de Tel Aviv, que termina dentro de poco. He hecho varios amigos allí. Por suerte no hay muchos incendios. Casi todo el día lo pasamos conversando, aprendiendo un poco como funciona la institución. Hay bastante tiempo y conozco mucho de su vida personal. También su paseo anual justo cayó en la fecha en que yo ya estaba allí, así que me fui con ellos, hicimos kayak en el Golán. Son muy buenas personas y he pasado muy buenos momentos con ellos. Cuando termine mi voluntariado voy a hacer el ulpán de hebreo en el kibutz Maagan Michael, que dura cinco meses. Y luego voy a hacer una pasantía en mi carrera."

Cada participante decide lo que va a hacer y por lo tanto el costo del programa es variable. Nurit Gershon dice que "nosotros cotizamos todo lo que la persona va a necesitar para realizar su sueño, y en esta cotización siempre tomamos en cuenta cosas que tienen que estar si o sí, alguna vivienda, un presupuesto para alimentación, para viajes, para reintegro de teléfono… Es como un negocio, primero el participante toma lo que quiere y después llega a la caja y deja cosas o se acuerda de otras que quiere. Acá es igual, uno primero se arma el programa y una vez que está armado nosotros vamos a poder decir cuánto cuesta lo que la persona eligió. Pero cada uno tiene su fecha de llegada y su fecha de partida, la ciudad en donde desea vivir, no hay dos programas iguales. Simplemente hay cosas que nosotros ponemos como condiciones: participar de las excursiones y los eventos culturales que nosotros organizamos, y tener un mínimo de horas de estudio de hebreo, no importa dónde lo estudien".

Magdalena va al ulpán en Tel Aviv de domingos a jueves, de ocho a una del mediodía, dice que está bueno porque en Argentina nunca había estado en contacto con la comunidad judía, había tenido educación laica, y esta es la primera vez que se enfrentaba con el idioma hebreo. "La verdad es que yo siento que progresé bastante. Vine sin nada, y hoy puedo estar tranquila y si no también tengo el inglés. Y otra cosa que me pasó en el programa es que aprendí portugués, por amigos. Con lo cual no sé hablar hebreo perfecto, pero por lo menos hablo bien portugués."

Anat vive en un departamento con otros tres shutafim, y cerca hay otro departamento con otros participantes de Maslul Ishí, así que siempre se encuentran para charlar en una casa, "vamos a la playa, vamos al cine, y cocinamos para todos" dice Anat. "Y yo tengo amigos israelíes, primos, amigos de mis primos y otra gente que conocí así, charlando en un bar, y después tengo amigos del ulpán," dice Magdalena. "No vivo con shutafim, vivo con mi hermano, así que quizás no estoy muy al tanto de quién forma parte del programa, pero esa es una elección personal y es lo que está bueno del programa, que es flexible y uno hace su vida y construye su entorno de la manera que quiere.  Yo voy a la playa, voy a andar en bicicleta, salgo con amigos, cocino para mis amigos, especialmente un guiso de curry con leche de coco, que me sale muy bien".

En el programa hay muchas oportunidades para socializar. Cada mes hay una excursión y un evento cultural conjunto, con otros participantes de Maslul Ishi. Allí tienen la posibilidad de encontrarse con gente que está haciendo cosas muy diferentes. Además está el marco del ulpán y el voluntariado. Nurit explica: "hemos visto que en realidad, muchos chicos de Maslul Ishí salen a la noche y pasean los fines de semana con gente israelí que se han encontrado en sus lugares de trabajo y eso es muy importante, nosotros lo incentivamos. Es más, si los chicos quieren invitar a algún amigo israelí a las excursiones, por ejemplo, es bienvenido, porque queremos que aproveche todas las oportunidades posibles para insertarse en la realidad israelí."

Rafael proviene de una comunidad judía muy pequeña, en Ecuador sólo viven 500 personas, pero muy unida y activa. En el poco tiempo en que ha estado en Israel ha notado algunas cosas que le llamaron la atención sobre la sociedad israelí: "lo que me ha impactado de este tiempo en que he estado aquí es la igualdad que hay. Yo estoy muy acostumbrado a lo que es no sólo mi país sino toda Latinoamérica, que hay demasiada desigualdad entre los distintos estratos socioeconómicos y la inexistencia de una clase media. Y hay una diferencia abismal entre un lado y otro. Aquí es totalmente lo opuesto. La mayor parte de la sociedad israelí es clase media trabajadora donde todos son iguales. Entonces la persona que te arregla el aire acondicionado, que te arregla la bicicleta, la que barre, el ejecutivo de la oficina, todos tienen un nivel similar de sueldos, entonces no hay esas diferencias en la sociedad en las que todo el tiempo hay quien te mira para arriba y para abajo. Esto es algo que positivamente me ha llamado la atención. En cuanto a la cultura israelí, es un poco difícil adaptarse a los gritos y a la forma en que te dicen las cosas como diciendo "¡no seas bruto!", es la forma de actuar del israelí. Pero te lo dicen así porque así les nace. Y bueno, por lo menos las mujeres son bien bonitas. Por ahora de lejos, pero bueno, llegué hace sólo tres semanas."

Maslul Ishi - Plan Personal Programa MASA Israel

Magdalena agrega "yo a veces me pregunto en la cola del colectivo, qué hago, trato de respetar cuál era mi lugar o simplemente empiezo a agarrar a la gente de la blusa e intento pasar yo? Pero es una sociedad que es muy divertida y el punto de expresión más fuerte es en el shuk, el mercado. Donde se refleja un poco como es esa dinámica entre una cosa medio áspera en un momento y otra cosa dulce de neshamá" ("alma" – una expresión cariñosa). Anat dice "cuando llego en avión a Israel, he venido varias veces, desde que aterrizo comienzo a sentir esa sensación de que uno está apurado, de que todo el mundo quiere ser primero."

¿Qué piensan hacer cuando terminen el programa?

Anat: "Bueno, conseguir la reválida y espero hacer la pasantía y luego me regresaré a Venezuela y haré aliá." Magdalena: "yo cuando termine la MARVA creo que voy a quedarme un tiempo trabajando, mi programa termina en agosto, mi pasaje está abierto hasta diciembre. Luego vuelvo a la Argentina y seguramente haré aliá. Aquí tengo a mi papá y mis primos, mitad y mitad. Mi mamá y mis otros dos hermanos están en Argentina. Qué se le va a hacer, es difícil." Rafael: "yo por ahora estoy pensando en este año. Quizás trabajaré un poco o aprovecharé para pasear por la región. Y de todas maneras estoy pensando en la posibilidad de venir a hacer un postgrado."

Le preguntamos a Nurit cómo se inscriben los participantes al programa. "Al principio nos mandan un email preguntando por el programa, y nosotros les preguntamos a éllos qué es lo que les gustaría hacer. Para orientarlos les mandamos un cuestionario: dónde le gustaría vivir, si sabe o no hebreo, si le gustaría trabajar o estudiar, o las dos cosas. Si le gustaría tener otras experiencias, como por ejemplo hacer MARVA o MADA o tener otro tipo de experiencias que no se le ocurrieron, tratamos de abrirle cuanto más las posibilidades."

"Este programa me ha ayudado muchísimo a encontrar la respuesta a la pregunta de si  hacer aliá o no,” dice Anat. “Permite ver si uno se adapta a Israel y conocer muchísimas cosas útiles. Gané un montón de experiencias aquí que fueron increíbles y me sirvió para ver como se vive en Israel realmente. Y si alguien tiene una duda sobre si venir o no venir a Israel, yo les recomiendo que primero vengan a Maslul Ishí y si les gusta que luego piensen en hacer aliá."

Mira otras fotos de Maslul Ishí.

Ve a la página del programa Maslul Ishí.


 
Nicolás: este fue mi Maslul   
 
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